Hasta hace pocos años cada municipio podía tener su propio código de colores para la separación de residuos. Eso hacía imposible una campaña nacional y confundía a cualquiera que se mudara de ciudad.
La Resolución 2184 de 2019 unificó el código para los residuos ordinarios en tres colores, con aplicación obligatoria desde 2021.
Los tres colores
- Blanco: aprovechables. Plástico, vidrio, metales, papel y cartón limpios y secos.
- Verde: orgánicos aprovechables. Restos de comida y residuos de jardín.
- Negro: no aprovechables. Papel higiénico, servilletas usadas, papeles y envases contaminados con comida.
El error más frecuente
Un envase aprovechable que va sucio deja de serlo. Una caja de cartón con grasa, un vaso plástico con residuos de bebida o un papel manchado de comida contaminan el resto de la bolsa blanca y mandan al relleno material que se habría podido recuperar.
Enjuagar y secar antes de separar es lo que marca la diferencia entre reciclar de verdad y reciclar sobre el papel.
Ojo: esto no aplica a los peligrosos
El código de tres colores es para residuos ordinarios. Los residuos peligrosos mantienen su propia identificación, y en el sector salud el rojo sigue reservado para los de riesgo biológico.
Mezclar una fracción peligrosa en la bolsa equivocada convierte todo el contenido en residuo peligroso, con el sobrecosto de tratamiento que eso implica.
